Dña. Gloria Gil Talavero

  

AVE MARÍA PURÍSIMA.

Paqui Cabello

Modelo y guía de la mujer perfecta,
qué orgullo y honor poder hablarte desde tan cerca.
Llamarte Madre, y ponerle voz a los sueños e inquietudes
de una juventud que te mira con ternura y que te necesita.
Un pueblo que te ruega, que te agradece con vivas y flores
tantos recuerdos, sentimientos e ilusiones.

10 años coronada como Reina,
Reina y Madre de nuestras vidas y corazones.
Rodeada de rosas, flor mariana,
símbolo del amor perfecto:
rosa, por el misterio de la Encarnación; y roja,
por la caridad, por el dolor al ver a tu hijo entregado por amor.

¿Cómo anunciar tu amor, Virgen Inmaculada, a un mundo que no escucha?
María, mujer valiente, no queremos ser cristianos de escaparate,
queremos mancharnos las manos para construir
un Reino de esperanza y de servicio. Y como Tú,
ser portadores de nueva Vida y aprender a mirar con verdad.

Tantos sin hogar, mayores abandonados, mujeres maltratadas,
inmigrantes rechazados, mujeres de la calle víctimas de la trata...
No condenemos a personas con tendencia homosexual ni familias separadas, 
hablemos desde el diálogo y la comprensión.

Guíanos, Madre, en este mundo cambiante en el que
no queremos injusticias ni desigualdades.
Preguntémonos, Madre, si podemos abrazar a aquellos que no son como nosotros,
si podemos ser la voz de los que luchan y se sacrifican en silencio, 
voz fuerte para romper cadenas y tender puentes.

Madre Inmaculada, mujer atentamujer que anhela,
dinos cómo ser para otros en cada instante alimento,
cómo acercarnos a quien no tiene aliento.
Tú que, con manos que acarician, eres nuestro consuelo y nuestra paz,
Tú que abrazas nuestra debilidad,
dinos cómo ser instrumento que remedie la injusticia,
dinos cómo ser esperanza que forje libertad.

María, mujer que entiende,
mujer que siempre elige mirar de frente,
ayúdanos a crecer humanamente y en la fe,
a ser fuertes ante la enfermedad y ante la desesperanza,
a ser una juventud que no ceda ante lo superficial, 
que viva con responsabilidad, 
jóvenes con valores sólidos que asuman compromisos en la vida.

Enséñanos, Madre, a crecer y a creer,
A estar abiertos a la Vida y a querer.
Para que nuestra piel siga compartiendo la emoción de sentirte cerca.
Un pueblo que se deja en tus manos ante las dificultades,
que te alaba y te bendice para sentir tu mirada siempre amable.

Reina de la Familia, gracias por ser testimonio de fe
Gracias por extendernos tu mano,
por querernos curar y apoyarnos en cada paso,
por alentar nuestro camino,
por cuidar de nuestras heridas y secarnos las lágrimas,
por decirnos que somos dignos,
Madre mía, gracias, por iluminar nuestros días, por mirarnos siempre así. 
Gracias, por hacernos al fin VIVIR.

Mira, María, a las madres, hijas y esposas de tu pueblo,
Mujeres luchadoras, valientes, que no quieren dejar que solo les guíe la razón.
Que la fe no pase de largo por nuestra vida.
Porque sabemos que iremos de tu mano en la alegría y el dolor.
Porque tus ojos y tu consuelo nos enseñan a mirar con más color.

Gracias, María Inmaculada,
por aquellos que nos ayudaron a crecer desde el cariño,
por los que tenemos a nuestro lado siempre y nos regalan consuelo y amor incondicional.
Gracias por los que nos dieron la vida y nos transmitieron el valor de la fe, 
por esos ángeles que nos pones en nuestro camino y que nos ayudan a buscar y soñar felicidad.

Un abrazo, Madre, para aquellos que hoy te alaban desde el cielo,
Estrellas que nos miran, que brillan cada noche de Encamisá 
y que nunca se apagan siempre que las recordemos.

Gracias, María, en definitiva, por enseñarnos a amar la vida,
Por tu fidelidad y tu cariño, por tu SÍ siempre sincero.

¡MADRE!
¡Siente!
¡Escucha!
¡Y mira!
Las manos y vítores de tu pueblo, 
manos que se extienden para gritarte desde el corazón 
entre nervios, amor y agradecimiento y que te dicen:

¡Viva María Santísima!
¡Viva María Inmaculada!
¡Viva la Reina de los Ángeles!
¡Viva la Patrona de la Infantería!
¡Viva la Patrona de España!
¡Viva nuestra Madre!