Dña. Mª Inmaculada García Lázaro

Ave María Purísima

Permitidme, que mis primeras palabras vayan dirigidas a Mª Inmaculada. Gracias, Madre, por concederme la oportunidad de estar aquí hoy para hablar de Ti, la mujer más humilde que ha existido y existirá.

Señor Presidente y miembros de la directiva de Paladines, Señor Alcalde, Sacerdotes, Señores Mayordomos y familia, señora oferente. Querida familia, amigos y todos los que estáis aquí o en vuestras casas, que veis este pregón a través de internet o por televisión. Buenas noches a todos.

Cuando recibí la llamada de la Asociación de Paladines, no podía creer que hubieran pensado en mí para este menester. Muchos nervios e incertidumbre llegaron en ese momento, cuando sobre las 12 de la noche de un viernes de mediados de septiembre sonó mi teléfono. Un poco raro a esas horas, pues no esperaba llamadas…

Era un miembro de la directiva con el que tenía asuntos que tratar. Me dijo: “Un momento, te paso con alguien que tiene algo que decirte”. Era el Presidente de Paladines. Enseguida me di cuenta de que algo estaba pasando… “Efectivamente, esta llamada es para comunicarte que la Virgen ha pensado en ti para ser la pregonera de la Encamisá 2017”.

Una avalancha de nervios, pensamientos y dudas se agolparon en mi cabeza,… pues no podía creer lo que acababa de escuchar, no podía pensar con claridad. Me serené un poco. No podía dejar de decir sí, de decirte sí a ti, María, como tú hiciste cuando el Ángel Gabriel te anunció que habías sido la elegida para ser la Madre de Dios.

Tras calmarme un poco decidí comunicárselo a mí familia y entre incredulidad y alegría comenzaron las felicitaciones y apoyo hasta el día de hoy, para cumplir con esta gran responsabilidad que me habías encomendado, María.

Desde aquella noche hasta este mismo instante han sido días largos, pero ya ha llegado el momento: hoy es el día… Os pido disculpas por anticipado por las equivocaciones o errores que puedan surgir debido a los nervios y la emoción que me embargan.

Cómo no recordar a mis familiares que ya no están con nosotros y que tanto te querían a ti, María, y a tu fiesta. Ellos, mis abuelos y mi tío, junto con mi madre nos han enseñado a mi hermana y a mí, desde pequeñas, a vivirla como auténticas Torrejoncillanas.

No puedo dejar de nombrar a mi padre, que aun no siendo Torrejoncillano, nos ha inculcado el amor y el respeto hacía Ti, aprendiendo junto a nosotras a descubrir esta maravillosa fiesta en tu honor.

Mucho se ha hablado de María de Nazaret. Para mí es la mujer humilde de corazón, prudente, fuerte y valiente. Fue hija: sus padres Joaquín y Ana, la criaron en una familia humilde; esposa: su marido José la acompañó en el camino más difícil de su vida; madre: su hijo es Jesús, el Salvador. “En ella se da la unión de la Divinidad y de la Humanidad, de la imposibilidad y del sufrimiento, de la vida y de la muerte”. María es la mujer del sí, del “Sí a Dios” para ser la madre de Jesús. Ella, sin dudarlo, aun sabiendo que podía ser repudiada, siguió adelante, fiel a la respuesta dada al Ángel.

Como madre sufrió por su hijo, como todas las madres en algunos momentos de la vida. Uno de ellos, cuando Jesús, siendo todavía niño, se perdió en el templo y lo encontraron entre los doctores de la ley. María le dijo, “¿Por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te buscábamos angustiados”. También sufre por Él cuando fue apresado, azotado y en su camino al calvario, hasta la muerte en la cruz. Momentos que aguantó con entereza, porque confiaba en Él, tenía FE. María no entendía en muchas ocasiones a Jesús pero no lo abandonó en ninguna de ellas. Le sigue y confía como se muestra en el relato de las Bodas de Caná. Con estas palabras, “Haced lo que Él os diga”, demuestra la confianza plena en su Hijo.

Torrejoncillo recorre el camino de la Fe en Dios guiado por María Inmaculada. Esa Fe es transmitida desde el mismo momento del nacimiento con el Amor a María en cada familia de nuestro pueblo. Y yo, en mi profesión de docente también intento transmitir cada día mi fe en ti, a los alumnos que pasan por mis manos.

Ahora bien... ¿Y qué es pregonar? Según la Real Academia de la Lengua Española. Pregonar es: “Publicar, hacer notorio en voz alta algo para que llegue a conocimiento de todos”.

Y qué mejores pregoneros que todos los torrejoncillanos, que en algún momento de nuestra vida hemos descrito la Encamisá a nuestros amigos, conocidos, compañeros de estudios y de trabajo… y al final siempre terminamos con la misma frase: “La tenéis que ver y vivir para poder entender y sentir como es nuestra fiesta”. Hoy soy yo la encargada y os voy a contar la Encamisá vista por mis ojos en las diferentes etapas de mi vida.

Con la llegada del mes de Noviembre ya vemos que se va acercando la fecha. Las casas y calles del pueblo comienzan a oler a coquillo, aroma inconfundible que delata que queda poco para que lleguen los días más importantes en la vida de Torrejoncillo y su gente.

Cuando era niña recuerdo comprar los ingredientes para preparar el guiso y después comenzar a elaborar ese dulce tan especial. Misión que realizaban mi abuela y mi madre y en la que nos dejaban colaborar en algunas ocasiones a mi hermana y a mí. Y hoy, somos nosotras las que los hacemos para presentarlos esos días y en especial la noche de la Encamisá a todos los que pasan por nuestra casa.

Otro bonito momento para toda torrejoncillana es vestir el traje típico con sus sayas de colores alegres (rojo, verde y amarillo) su pañuelo del gajo, aderezos, pendientes y horquillas, toda una exposición de tradición y artesanía para el día de la Ofrenda de flores a María Inmaculada, en la que cada año las mujeres de Torrejoncillo llenan de luz las calles hasta llegar a tu Iglesia donde te ofrecen con sus flores lo mejor que hay en ellas. Este año, Victoria, eres la encargada de representarnos a todas. Estoy segura de que mañana pondrás voz al sentimiento mariano que tan arraigado está en nuestro pueblo.

El 30 de Noviembre a las 7:15 de la tarde comienzan a repicar las campanas, se escuchan los primeros sonidos de las escopetas…ya estamos cerca. Niños, jóvenes y mayores, todos acuden a la iglesia, no importa el frio de estas fechas; las novenas han comenzado.

Con el paso de los años hay cosas que han ido cambiando en mi forma de vivir estos días, pero los nervios, emociones y sentimientos permanecen en mí desde niña. Recuerdo cuando no podía ir sola a la novena y me llevaban mi tío o mi madre. Después pasé a formar parte del coro parroquial y en los últimos años intento asistir a todas las novenas. Otra cosa que no ha cambiado para mí, es cuando comienzo a escuchar los primeros acordes…

“Pues concebida
fuiste sin mancha
Ave María
llena de gracia”

difícil continuar cantando en ese instante cuando se oyen esos vivas que resuenan como cuando somos niños…y yo espero volver a escucharlos de alguien muy especial para mí, aunque sepa que ya no llegarán.

Van pasando las novenas y cada día la iglesia se encuentra más repleta de gente, todo va siendo distinto, el pueblo está envuelto en recuerdos y tradición. Otro año más está aquí la Encamisá. Y como acontecimiento que la precede, cada 6 de Diciembre cuando el reloj marca las 12 de la noche, da comienzo el acto de andar la Encamisá. Se ha convertido en una costumbre muy arraigada en nuestra fiesta, siendo un gran momento de recogimiento y expresión de Fe Mariana.

Comenzó como una procesión a la que acudía poca gente en total silencio, rezando el rosario y acompañados por faroles para iluminar el camino, y a la que solo iban las personas que habían perdido algún ser querido o tenían alguna promesa.
Es una cita a la que acudo desde pequeña, cuando iba de la mano de mis padres muy abrigada hasta el día de hoy. Casi siempre acompañada de familiares y amigos.

Para mí este año la Encamisá iba a ser diferente, mis vecinos Antonio y Vicenta son los mayordomos. Al recibir la noticia de que iba a ser la pregonera por parte de la Asociación de Paladines pensé… “María, casi todo ha quedado en el barrio, muy cerquita de Ti.

La noche de la Encamisá es mágica para nosotros. Todos tenemos un lugar especial para vivirla y personas con las que compartirlo. Mi lugar para la salida del estandarte es el atrio. Allí acudo cada año, desde hace ya muchos, con mis amigos y mi hermana. Cada uno tiene su puesto, algo difícil de entender cuando desde fuera se ve esa masa humana que espera verte, Madre. La espera se hace larga y entre cantos y vítores el tiempo pasa lento.

“En esta noche
y en este día,
digamos todos:
¡Viva María!”

“Torrejoncillo
todos te aclaman
en esta noche
de Encamisá”

Hasta que den las 10 de la noche, hora señalada por el reloj de la torre, preparado para que ese día nada falle, hora que esperamos con anhelo todos, tanto si estamos en el pueblo como fuera. Llegó el momento, María. Comienzan a repicar las campanas y se abre el pórtico de la Iglesia. Avanzas desde el altar en manos del sacerdote, acompañada por los paladines, que cogerán el relevo. Comienzan los vítores de tus hijos, que han esperado todo un año, el mismo que pasa por sus ojos en esos instantes esperando verte pasar entre la multitud, en volandas, arropada por tus fieles que te aclaman sin cesar y llegas a manos del mayordomo, que te presenta a tu pueblo que vibra de emoción. La plaza está llena de gente que espera con sus manos alzadas, las gargantas rasgadas y lágrimas que brotan de sus ojos.

La procesión comienza su recorrido, avanza lentamente por la calle Barrio Nuevo, conducidos por el mayordomo, y seguidos por cientos de caballistas que con sus faroles y sábanas blancas repletas de estrellas, iluminan la noche. Cientos de escopeteros te escoltan, María. En cada lugar del recorrido hay una alabanza, una plegaria o una petición de algunos de tus hijos, que te esperan otro año más, en el lugar de siempre.

El recorrido continúa por calles estrechas y repinadas colmadas de gente, de hogueras, de jachas, de coquillos y vino, de escopetas y cartuchos, de vivas, silencios y lágrimas…y de Ti, Madre, que vas llenando cada uno de los rincones de Torrejoncillo.
Ya va llegando el final, vas llegando a la plaza, pero antes para mí hay una parada obligada, la trasera de mi casa, en la calle Toril, donde junto a mi madre y antes mi abuela, esperamos tenerte enfrente casi para nosotras solas. A la vuelta de la calle, otra vez la multitud, la plaza abarrotada de gente que espera aclamándote desde todos los rincones, balcones o a pie de calle….Madre, ya llegó la hora de tu recogida, despidiéndote de tu pueblo.

Ha sido una noche de Fe, devoción y explosión de sentimientos que da paso a la serenidad del día siguiente, el de la Pura.

Esa tarde, vestida con tus mejores galas, recorres las calles de tu pueblo, acompañada por tus hijos después de celebrarse la última novena.

Cuando era pequeña esperaba verte llegar desde un altar mayor lleno de gente, pero todo cambió cuando un año te acompañé el recorrido completo y a día de hoy lo sigo haciendo. Y ese instante, en el que entras por el pórtico de la iglesia, cuando la calma del recorrido da paso al fervor al verte caminar lentamente hacía tu trono. Es el momento de la despedida, cuando al girarte, con tus manos entrelazadas, nos recoges bajo tu manto para reconfortarnos y protegernos durante un año más.

Antes de terminar mi intervención quisiera agradecer a la Junta directiva que pensara en mí y me concedieran tan gran honor como Torrejoncillana, de pregonar nuestra fiesta.

Agradecer también vuestra presencia en este noche tan importante para mí. Deseo que en el recorrido de este pregón os hayáis sentido identificados con mis humildes palabras.

A los mayordomos os deseo que este año tan importante para vosotros concluya con una noche mágica e inolvidable en la que se vea cumplida vuestra ilusión de servir a María.

Gracias, Madre, por acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida, en nuestras preocupaciones, desvelos y anhelos… y también en nuestras alegrías, ilusiones y logros.

Preparados ya para vivir la Encamisá 2017. Os pido que intentemos seguir manteniendo la tradición de esta fiesta en los niños y jóvenes del pueblo. Que no se pierda esta manifestación del AMOR y la FE en Mª Inmaculada, y que la tengamos presente todos los días del año como lo hacemos estos días.

¡VIVA MARÍA SANTÍSIMA!
¡VIVA MARÍA INMACULADA!
¡VIVA LA REINA DE LOS ÁNGELES!