Dña. Rosa Bellot Arias

 

 1983 Dª ROSA BELLOT ARIAS

Santísima Virgen María y Madre nuestra: 

Perdona si en este momento mi voz tiembla de emoción. No es para menos el momento maravilloso en que me toca hablar en nombre de todas las mujeres de Torrejoncillo.

Yo se que en este momento, en que nuestra Plaza se ve abarrotada de hijos tuyos, tu mirada serena, bondadosa y maternal nos envuelve a todos, porque a todos nos amas, ya que nos llevas en lo más profundo de tu corazón de Madre.

Gracias por nuestros hijos a los cuales debemos hacer verdaderos hijos tuyos, inculcándoles, en medio de caricias y de besos, un tierno amor hacia Ti. Gracias por tantas y tantas cosas…

Estamos plenamente convencidas de que Tú nos escuchas porque haces tuyos nuestros sufrimientos físicos y morales, nuestros desvelos y nuestras alegrías.

Dirige, Madre, una mirada consoladora sobre tantas personas de nuestro pueblo que sufren de soledad. Conserva en todos los matrimonios la firmeza de la fe, la paz del hogar, la salud y la alegría de la vida.

Tiende tu mano sobre los que se han desviado de tu senda para que puedan levantarse y su arrepentimiento sea su mejor ofrenda.

También queremos pedirte protejas a todos los que hoy faltan de Torrejoncillo y que en estos momentos añoran el poder estar a tu lado.

Quiero terminar con las estrofas litúrgicas que expresan nuestro anhelo y nuestra súplica hecha poesía:

“Duélete Virgen de mí.

Mira bien nuestro dolor,

que este mundo pecador

no puede vivir sin Ti.

Tú que eres flor de las flores,

Tú que del cielo eres la puerta,

Tú que eres olor de olores,

Tú que das gloria más cierta,

sálvanos, pues eres Madre nuestra”.

 

                   ¡VIVA MARÍA SANTÍSIMA!

                    ¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN!