Dña. Mª del Carmen Rodas Moreno

 

1979 Dª Mª MARICARMEN RODAS MORENO

Divina Madre: 

Un año más, tus hijas, niñas, jóvenes y mujeres de Torrejoncillo, venimos a postrarnos junto a ti, con el corazón rebosante de amor y esperanza, para rendirte el homenaje más ferviente como Reina y Madre nuestra. 

Un vergel de flores tienes a tus pies María. Flores naturales para engalanarte y en cada flor un corazón abierto a ti que te adora y te ama,al mismo tiempo que suplica gracias y bendiciones para todas tu hijas. 

Baja tus ojos misericordiosos y mira a tus pequeñas. Almas puras, rostros llenos de candor, palomas blancas prontas a emprender el vuelo y posarse a tus pies, ángeles dignos de estar en ese trono donde te asientas… Acógelas bajo tu manto ¡Madre! Cuídalas y mímalas como flores delicadas y consérvalas puras toda la vida. Haz que su niñez se asemeje a la tuya, que crezcan en virtud y en gracia de Dios. 

Ante tu presencia la juventud de Torrejoncillo. tus hijas, nuestras hijas. Para ellas te pedimos una mirada especial. Tú, que fuiste modelo de juventud, por tu hermosura, por tu humildad, por tu pureza, tanto… que naciste sin mancha, elevada al más alto honor, ser Madre de Dios. ¡Míralas Madre! Infúndeles esas mismas virtudes, dadlas fortaleza y enséñalas a caminar por la vida. Que dejen tras de sí, ese perfume limpio y puro de las almas que han sabido alzar el vuelo para no mancharse con la suciedad del pecado. Sé verdadera madre para ellas. Esa madre que todo el amor y comprensión, que alienta cuando se desfallece, que perdona cuando se ha caído en falta, que consuela cuando te afligen las penas, que sabe de ausencias y de olvido y siempre espera el retorno con amor. 

Vela por esa juventud ¡Madre! y no la abandones. Te necesitan. 

Por último nosotras, mujeres torrejoncillanas, madres en su mayoría. Unas jóvenes, como tú lo fuiste un día en Belén con su pequeño al brazo. Otras, de mediana edad con hijos más crecidos empezando a caminar por la vida, lejos de la casa paterna. También están con nosotras y para ellas va nuestro cariño especial, nuestras madres; abuelitas con cabellos blancos, benditas mujeres que nos dieron todo y las que ya no esperan nada. Arrugaditas por el paso del tiempo, lamparillas que van apagándose lentamente. 

Para ellas madres abnegadas, sufridas, madres con calvarios de penas hondas, como el que tu sufriste cuando perdiste al Hijo que adorabas. Para esas madres ¡Reina del Cielo! queremos seas el consuelo de su vejez. la alegría para el resto de sus días, la esperanza del más allá. 

¡Madre nuestra! Ampáranos a todas, protege a tu pueblo, a tus hijos ausentes, a nuestras familias. Haz que tu rostro se grabe en nuestras almas, que te llevemos siempre presente, que no seas amor de un día y delirio en noche de estrellas con jinetes ensabanados. ¡Vive en nuestras vidas Madre! Y que esa bendita imagen que veneramos aquí en la tierra, sea bandera al viento de paz y de amor entre tus hijos. 

Por último ¡Virgen nuestra! Te suplicamos, que tus brazos permanezcan siempre abiertos, para el día en que el Señor nos llame a su presencia, entremos en el cielo cogidas de tus benditas manos para toda la eternidad.

Torrejoncillanas ¡por nuestra Pura!                

 ¡VIVA MARÍA INMACULADA!