¡En directo! Emisión en directo de la Noche de la Encamisá. Torrejoncillo - 2018. Emisión de TTV y el recorrido.

Srta. Inmaculada Testón Gil

 

Aquí nos tienes, María, con el carné de cristianos, rodeando tu altar.

Somos juventud, que te confiesa como Madre de su Dios. Venimos con el alma llena de alegría, de estudio, de trabajo, de la monotonía de “siempre igual”.

Queremos ofrecerte: nuestros sudores, nuestro trabajo y el optimismo de nuestra edad; la frescura de nuestras risas, las ilusiones de nuestro corazón, y, nuestro cristianismo, entre las cosas del mundo.

Somos sinceros, si te decimos, que a muchos de nosotros, nos cuesta venir a la Iglesia, pero sabemos que necesitamos valentía y coraje para ser juventud comprometida con la Gracia y el Evangelio.

En este día, queremos ser portadores de la paz que Cristo nos ha regalado.

¡María Inmaculada¡ Te venimos a ofrecer estas flores, con todo nuestro corazón, en nombre de este pueblo que te ama.

¡Madre nuestra! Permítenos  que vengamos, una vez más, a consagrarnos a Ti, Virgen Pura, y darte gracias por todas las bondades que derramas sobre Torrejoncillo. No permitas que nuestra vanidad nos domine. Aleja de nosotros las malas compañías.

Te pedimos, que nos ayudes para poder seguir viniendo, durante muchos años, a ofrecerte estas maravillosas flores, en las cuales va nuestro corazón. Te pedimos, también, que concedas lo mismo, a las personas mayores, que hoy nos acompañan, ya que sin ellas, nosotros, debido a la inexperiencia de nuestra corta edad, no seríamos nada.

Te pedimos, también, por los que este día, no pueden estar aquí, con nosotros, debido a su avanzada edad o a sus enfermedades.

¡Oye nuestros ruegos, Virgen Pura! Y haz que lleguen a tus oídos todas nuestras oraciones.

Llevamos tu imagen, sobre nuestro corazón y no nos cansamos de repetir una y mil veces, los mismos piropos a tu hermosura, bondad y cariño.

Hoy, todos los torrejoncillanos, nos sentimos emocionados en tu presencia y esperamos, con entusiasmo, que llegue tu día, ¡El día de la Purísima!, en el cual sentimos de veras, el júbilo de la alegría que siente tu Iglesia al invocarte.

Nos acogemos bajo tu manto, seguros de estar en línea cuando repetimos con los fieles de la más remota antigüedad:

 

¡VIVA MARÍA INMACULADA!

¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN!