Srta. Inmaculada Molano

 

2001 SRTA INMACULADA MOLANO 

Madrecita querida:

Tengo tantas cosas que decirte que no sé cómo empezar pero lo voy a hacer contándote un sueño que tuve hace unos días. Verás:

Mi nombre, del que me siento tan orgullosa, pues me llamo como Tú, no era Inmaculada, sino Yasmina; tampoco vestía ropa nueva  sino harapos. Mi casa no tenía paredes ni estaba calentita y me veía dormitando acurrucada con mis padres y hermano a un lado de un camino polvoriento. Como techo, las estrellas. Cuando despertaba por la mañana, mi madre no me llevaba el vaso de leche con cola-cao y galletas; lo que un día pudo ser un cazo hacía las veces de tazón, y, al cercarlo a mi boca, vi que era algo así como de agua con hierbas ¡Qué malo estaba!

Quería jugar  con mi hermano pero no encontraba mis muñecas y cacharritos, “¿Dónde los habría puesto mi madre?” Como única respuesta su voz angustiada me decía que siguiera caminando. “¿Otra vez?”  - le digo – “Llevamos andando muchos días y ya estoy cansada; además me da miedo.”

Tenía hambre, ¿qué íbamos a comer?, ¿comeríamos hoy? … Aún siento el frío y la humedad que me hacía estremecer y tiritar todo el tiempo, porque… ¡Tampoco tenía zapatos, Virgencita!... Mis pequeños pies se hundían en el barro y volvían a salir sucios y helados. Y yo no entendía lo que pasaba.

Mi mamá ya no cantaba. Su cara estaba triste y de sus ojos caían lágrimas que intentaba esconder una y otra vez. Sólo tenía fuerzas para rezar y, en sus oraciones, te hablaba a Ti, María, con tanta confianza y tanto amor…

¡¡¡DESPERTÉ!!!

Y me di cuenta de que por un rato yo había sido una de esas niñas que van huyendo de la guerra camino de eso que llaman “UN CAMPO DE REFUGIADOS”.

¡Qué sueño tan triste y feo! ¿Verdad?

¡CLARO! Esas cosas son las que ahora salen mucho en la “TELE” y mi madre me dijo que por eso yo había soñado con ellas.

Para mí sólo había sido un sueño, pero otros lo están viviendo de verdad que, aunque yo soy pequeña, ya lo voy entendiendo yo.

Por eso, Madre mía, lo primerito que quiero pedirte esta mañana, en la que contentos venimos a RENDIRTE HOMENAJE, es POR TODAS esas familias que lo están pasando tan mal porque….

¡¡¡Qué diferencia la vida de esos niños de la nuestra!!!

Nosotros tenemos todo lo que necesitamos:

· Alimentos para no morir de hambre…

· Una familia que nos quiere y nos mima…

· Hospitales y médicos que nos curan cuanto estamos enfermitos…

· Escuelas para aprender mucho… ¡Más bonita y alegre que es la mía!...

· Maestros que nos enseñas…

· Sacerdotes y hermanas catequistas que nos están preparando para que cuando llegue Mayo, ¿sabes que? Nos convirtamos en PEQUEÑOS SAGRARIOS VIVOS que guardemos a tu HIJO porque, en ese mes de las flores, dedicado entero a TI, recibiremos por primera vez a Jesús. ! ¡Haremos nuestra PRIMERA COMUNIÓN! ¿Te gusta, María, esta noticia? ¿A que sí? 

Ya sabes que somos algo traviesos, y, no siempre hacemos las cosas que debemos hacer, por eso, a veces he pensado: “¿Qué harías, TU MARÍA, si fueras una niña como nosotras y vivieras en este tiempo? Y… creo que TÚ, si fueras ahora niña pues…

· Te harías caso de lo que te dijeran tus papás y maestros…

· No reñirías con tus hermanitos y amigas…

· Querrías mucho a tus abuelitos y los visitarías con frecuencia…¡Se ponen tan contentos cuando ven a sus nietecitos!...

· Ayudarías siempre a tus amigas y jugarías mucho con ellas: al corro, a la Barbi, a la comba…

· Guardarías algo de tu paga para los niños del TERCER MUNDO…

· Compartirías lo que tuvieras con los demás…

· Acudirías al templo con frecuencia… para rezar, para contarle al Señor tus cosas, para enterarte bien de lo que nos dice Dios en la Biblia…¡…Sí! Eso que nos explican todos los domingos.

· Asistirías a catequesis… y… bueno… seguro, seguro, que procurarías hacer todo lo que tuvieras que hacer, lo mejor posible. 

Nosotros también vamos a intentar portarnos siempre bien, ¿sabes? Para ser cada día más amigos de Jesús y más parecidos a Ti.

Y esto lo digo no sólo en nombre de las niñas como yo, sino también en nombre de los mayores porque me han contado que tu HIJO JESÚS dice en el EVANGELIO que “Tienen que ser como niños si quieren entrar en el Reino de los Cielos. Y… ¡vaya si quieren!...

Pues, bueno, Virgencita, de las que ya no son tan niñas también quiero hablarte un poquito y por eso te pido por todas esas personas que en estos momentos están pasándolo mal, por todas las personas que tienen algún problema. Yo, a veces, oigo a los mayores hablar de problemas, y sé que no son como los que nos pone al “seño” en el colegio, que son cosas que les pasan por las que están tristes ¿los ayudarás, María, también a ellos? SEGURO, porque como eres nuestra MADRE BUENA…

¿Te has dado cuenta, María, de cómo venimos vestidas hoy? Son ropas bonitas, alegres, de muchos colores ¿ves? Que las niñas y mayores de mi pueblo, Torrejoncillo, hemos ido heredando de nuestras abuelas y por eso tienen un significado especial para nosotras. Sólo nos las ponemos en ocasiones especiales como ésta. Hoy las hemos sacado por TI, para que veas lo contentos que estamos de saber que somos tus hijos y que, desde el Cielo, TÚ nos ayudas y nos miras con ojos de MADRE.

 ¡Ah! Otra cosa: ¿Has visto también la cantidad de flores tan bonitas que las mujeres, jóvenes y niñas traemos? Pues son para TI, MARÍA, para TI que eres:

 

ROSA ENTRE LAS ROSAS,

FLOR DE LAS FLORES,

VIRGEN DE VÍRGENES,

Y AMOR DE AMORES.

 

Con ellas deseamos decirte que todos los torrejoncillanos te queremos muchísimo, muchísimo.

Y en nombre de todos ellos ya te digo ADIÓS:

 

¡Virgencita Inmaculada!

¡Reina de mi corazón!

Recibe, Madre, estas flores

y danos tu bendición.

Bendice a nuestros papás,

nuestros hermanos y nuestros abuelos

y ayúdanos, MADRE NUESTRA,

para que seamos buenos.

Que por siempre nos ampares,

nos alientes y protejas

y, confiada, te pido

¡QUE SE ACABE YA LA GUERRA!

Que su corazón de piedra

se vuelva bueno, de CARNE,

y el LENGUAJE del TERROR

de una vez, por siempre, CALLE. 

 

¡VIVA MARÍA SANTÍSIMA!

¡VIVA LA REINA DE LOS ÁNGELES!

¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN!