Srta. Mª Lourdes Serrano León 

 

 1997 SRTA Lourdes Serrano  Leon

     ¡MADRE INMACULADA¡

    En este día, la juventud de Torrejoncillo viene a Ti, para ofrecerte, junto con nuestras flores, lo mejor de nosotros; nuestras alegrías, nuestras ilusiones, nuestras esperanzas, nuestro amor…

     Pero nosotros, jóvenes que empezamos a vivir, necesitamos de Ti, María.

   La vida ha cambiado mucho sus costumbres, y la juventud se ve acechada por infinidad de peligros; juventud malgastada, juventud manipulada, sin trabajo, sin horizontes, sin inquietudes.

     Por eso, te pedimos, que veles por nosotros.

     ¡MADRE!

     ¡Deseamos tener una juventud sana, pura, transparente, reflejo de la que viviste Tú!

     Haz que sintamos que la vida es bella, y que ante todo, merece la pena vivirla.

    Sé Tú, Virgen Inmaculada, la luz que ilumine nuestras vidas por el camino del amor, y que Tú, discípula sin igual seguiste: camino de entrega generosa, de renuncias a lo que ofende a Dios, de servicio desinteresado al prójimo…

     Y cuando Dios nos llame, ¡MADRE! Llévanos de Tu mano hacia el cielo.

     ¡MARIA¡ he de confesarte, que en este día tan importante para mí, un sentimiento de alegría me embarga.

     Un nudo me oprime la garganta al contemplarte en Tu trono de Reina, entre nubes de algodón, vestida de azul y nácar, Pura, sin mancha, Inmaculada.

     Como la elegida de Dios desde la eternidad, para ser el primer sagrario de la historia.

     ¡MARIA! Quiero pedirte por todas aquellas personas que sufren, por las que pasa hambre o grandes necesidades ¡AYÚDALOS!.

     Tu, Madre Amorosa ¡no los dejes!, que sientan Tu protección, que sientan Tu consuelo en los momentos angustiosos de su vida.

     Además, en nombre de los jóvenes de Torrejoncillo, hombres y mujeres del mañana, quiero pedirte que siempre seamos fieles a la Tradición, ¡que no adulteremos nuestra Encamisá!, que la vivamos con la misma Pureza con la que la hemos recibido de todos nuestros antepasados, de todos los torrejoncillanos que desde tiempos remotos Te aclamaban como la “CONCEBIDA SIN MANCHA” como la “PALOMA BLANCA” que surca nuestro límpido cielo de Torrejoncillo. 

     En estos momentos, ¡Madre Purísima!, quiero lanzar un recuerdo muy especial por nuestros seres queridos que se fueron. Esos Torrejoncillanos que nos han precedido en el encuentro definitivo con el Padre; algunos, muy jóvenes…otros, ya ancianos…Pero TODOS, estoy segura, estarán Contigo en Tu Noche, Noche de Encamisá, cuando cientos de gargantas torrejoncillanas Te aclamen, sus almas, se unirán a las nuestras para gritarte muy alto:

     ¡VIVA MARÍA SANTÍSIMA!

     ¡MADRE NOCHE DE ENCAMISÁ!, repique de campanas, estampidas de cohetes, salvas de fogueo y muchas lágrimas.

    En esa Noche, en la que nuestras emociones contenidas se desbordan, a Ti volvemos nuestros ojos envueltos por el llanto; súplicas, rezos, ruegos, añoranza… Pero sobre todo María, el anhelo de poder venir de nuevo otro año, a ofrecerte el homenaje que Tu, como Inmaculada y Madre, Te mereces, y que nosotros, como Hijos Tuyos, queremos tributarte.

     ¡MADRE! Se acerca el momento, de que escapen de mis labios las últimas palabras.

     Nosotros, jóvenes del presente, somos el testimonio vivo de la Fe que nos legaron nuestros antepasados.

    Permite ¡MADRE MIA!, que en el futuro, seamos capaces de transmitir esa Fe a nuestros hijos, a nuestros nietos, a las futuras generaciones.

    Y que sepan, que Honrándote, Te Honramos a Ti, a nuestra Madre, a la Mujer más Bella, a la Reina de las Reinas, a nuestra Pura, 

     ¡VIVA MARIA SANTÍSIMA!