8 de diciembre

¡Qué pena nos da que sea tan breve ese instante siendo el tiempo gratuito! Pero estamos todos en ese momento, en un arrebato espiritual y el gozo nos inunda el alma y la emoción nos impide hablar y como náufragos, quedamos inmersos, flotantes, a merced del oleaje, del fluir de lágrimas y enmudecemos; la fonética nos falla y cantamos la Salve a media voz... pero quedamos absortos, contemplativos, embelesados, mirándote tal cual eres:

VESTIDA DEL SOL, CALZADA DE LA LUNA Y CORONADA DE DOCE REFULGENTES ESTRELLAS.

La Inmaculada Concepción de Torrejoncillo