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Que pena nos da que sea tan breve
ese instante siendo el tiempo gratuito! Pero estamos todos en ese momento, en un
arrebato espiritual y el gozo nos inunda el alma y la emoción nos impide hablar
y como náufragos, quedamos inmersos, flotantes, a merced del oleaje, del fluir
de lágrimas y enmudecemos; la fonética nos falla y cantamos la Salve a media
voz... pero quedamos absortos, contemplativos, embelesados, mirándote tal cual
eres:
Vestida del sol, calzada de la luna y
coronada de doce refulgentes estrellas.
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